¿Qué quiere Cuba con Bolivia?

El hombre fuerte autoritario de Bolivia, Evo Morales, renunció a la presidencia el 10 de noviembre de 2019. Desde los días previos a la renuncia de Morales después de que la policía y las fuerzas armadas del país lo atacaron, los medios de propaganda del régimen cubano han estado trabajando horas extras para pintar la breve crisis constitucional del país como un golpe de estado. La narrativa golpista incluso se está abriendo camino a través de los círculos libertarios de América del Norte, lo que perjudica gravemente a los libertarios en Bolivia, Cuba, Venezuela y Nicaragua, donde los libertarios están de acuerdo con la mayoría de las personas que se oponen a las dictaduras estalinistas y se alegran de ver a Morales irse.

Mientras que las plataformas de propaganda del régimen cubano como TeleSUR y sus imitadores en el Instituto Ron Paul repiten el titular del “golpe”, nosotros en el Instituto Mises-Mambí tenemos una interpretación diferente de los eventos que llevaron a Evo Morales a huir de Bolivia para escapar de su propio juicio penal. Esta interpretación se basa en el entendimiento de que el gobierno de EEUU de ninguna manera tiene el monopolio de los golpes de estado, los cambios de régimen y las intervenciones militares, sino que es simplemente un gobierno sombrío en un tipo de mundo del ‘Juego de Tronos‘ donde cada “reino” está tratando de conquistar alguien más.

Primero, echemos un vistazo a la cadena de eventos que condujeron a la caída de Morales para ver si fue un golpe de estado, y luego responderemos una pregunta crítica: ¿qué quiere el régimen castrista con Bolivia?

Extendiendo e ignorando sus límites de plazo

Las semillas de la crisis constitucional boliviana de 2019 se plantaron durante el primer mandato de Morales como presidente de Bolivia. Bajo el antiguo sistema, el mandato del Jefe de Estado de Bolivia estaba limitado a dos períodos de cuatro años. Morales convocó una asamblea constituyente en la cual su partido, Movimiento al Socialismo, tenía mayoría, y supervisó una nueva constitución que fue ratificada en 2009. Según la nueva constitución, los límites del mandato presidencial se extendieron a períodos de cinco años. Además, Morales argumentó que una nueva constitución significaba un nuevo gobierno, y que su primer mandato con el ‘viejo gobierno’ no contaba, por lo que el reloj para sus dos mandatos comenzó de nuevo en 2009. Como era de esperar, Morales fue respaldado en esto por los jueces que nombró.

Después de extender la duración de los períodos y restablecer su reloj a cero, Morales le dio al mundo otra pista sobre cómo se veía a sí mismo en relación con su país. En su juramento en la ceremonia de su “segundo” (tercer) mandato en 2014, Morales llevaba un vestido bordado y la corona de un emperador inca. Él eligió específicamente un emperador, lo que implica un nivel de nobleza y rango por encima de todos los demás pueblos indígenas en la tierra.

Si bien apreciamos mantener vivas las culturas indígenas, asumir el manto de una monarquía hereditaria que conquistó y subyugó a las naciones indígenas vecinas, cual supuestamente fue establecida por los dioses. Todo de eso no está exactamente de acuerdo con el Manifiesto Comunista o los principios republicanos de las revoluciones de 1848… (Uno puede solo imaginar la reacción si un presidente electo egipcio jurara en las pirámides y use una corona de faraón, o si un primer ministro israelí se pavoneara vestido como el rey David).

A pesar de que había límites claros en su propia constitución de 2009, Morales quería públicamente un “tercero” (cuarto) turno como presidente. Convocó un referéndum nacional en 2016 pidiendo a los votantes que le otorguen el derecho de postularse para un “tercer” (cuarto) mandato y perdió por poco. En febrero de 2016 aceptó públicamente la derrota, diciendo “Respetamos los resultados…”, pero en diciembre proclamó que ignoraría el referéndum y la constitución y volvería a postularse de todos modos porque era “la voluntad del pueblo”.

La presencia del régimen cubano en Bolivia

Che Guevara capturado en Bolivia. Foto del New Yorker.

La primera infiltración del régimen de Castro en Bolivia comenzó silenciosa y sin incidentes cuando Tania la Guerrillera, una marxista alemana que había emigrado a Cuba y sirvió en la Milicia Nacional Revolucionaria, se mudó a Bolivia en 1964 para comenzar a sentar las bases de inteligencia para la próxima guerra de guerrillas del Ernesto “Che” Guevara. Guevara llegó al país disfrazado, así como veinte más guerrilleros cubanos, veteranos de la Guerra Revolucionaria Cubana, y fundó el “Ejército de Liberación Nacional de Bolivia”. El ejército guerrillero fue derrotado por las tropas élites del ejército boliviano en una operación dirigida por la CIA en la que Guevara fue fusilado (supervisado por el cubano anticastrista Félix Rodríguez). A pesar de perder la guerra de guerrillas, el régimen de Castro nunca abandonó su plan para hacer de Bolivia un estado marxista y simplemente puso esos planes en espera.

El activista convertido en cocalero boliviano, Evo Morales, era parte de una generación de latinoamericanos que creció en las pocas décadas posteriores a la Revolución Cubana e idolatraba a Fidel Castro como un héroe. El congresista y entonces presidente se acercó a los hermanos Castro, los miró como guías y aliados claves, y también se hizo cercano con su compañero fanático de Castro, Hugo Chávez, el líder autoritario que entregó a Venezuela al gobierno cubano. Los fanáticos de los Castro naturalmente quieren complacerlos y ayudar al gobierno castrista. Antes de la caída del poder de Morales, su gobierno y el gobierno cubano habían estado negociando acuerdos comerciales en los que Cuba seguiría enviando médicos y Bolivia exportaría leche, textiles, teléfonos móviles, computadoras y otras tecnologías y bienes de consumo, cuales la economía gubernamental cubana no puede producir eficientemente.

Durante el primer mandato de Morales como presidente, su primer mandato verdadero, abrió las puertas para que las brigadas médicas cubanas vinieran a Bolivia. Simpatizaba con la guerra de guerrillas de Guevara en Bolivia y en el quincuagésimo aniversario de la muerte de Guevara, Morales organizó una ceremonia en su honor, ubicado en el pueblo donde el guerrillero fue ejecutado, mientras que Morales estaba flanqueado por los descendientes de Guevara y varios veteranos de la Guerra Revolucionaria Cubana. Ese mismo año, se abrió una clínica médica cubana en ese mismo pueblo como monumento al mártir rojo.

El régimen de Castro anuncia brillantemente su sector medico como medicina de vanguardia y un regalo del cielo para personas desesperadamente pobres en todo el mundo, mientras que los veteranos de la misión médica cubana la denuncian como trabajo esclavo (el régimen mantiene el 75-90% de los salarios de los médicos y enfermeras) y un fraude. Varios médicos y enfermeras que desertaron de las brigadas médicas y escaparon a otros países describen que sus superiores les ordenaban falsificar registros para reflejar las visitas que nunca ocurrieron con pacientes que no existían, y luego destruir la medicación para que los inventarios coincidieran con el papeleo. Esto plantea la pregunta: ¿por qué los cubanos destruirían los suministros médicos?

Las Brigadas Médicas Cubanas. Foto cortesía de Translating Cuba.

Por la política. El régimen ordenaba a los trabajadores médicos cubanos que lo hicieran porque el mismo régimen usa la medicina como arma política. El régimen tiene una historia comprobada de reservar sus famosas instalaciones de salud de clase mundial para los miembros del Partido Comunista, los enchufados y los políticamente bien conectados, como ex pioneros. Por otro lado, los plebeyos y los políticamente poco confiables obtienen el otro tipo de clínicas y hospitales, donde las instalaciones carecen de personal suficiente, están insuficientemente abastecidas, están sucias, donde los carritos tirados por caballos representan ambulancias, y donde los médicos a menudo tienen que estar sobornado por la familia de un paciente para que realmente hagan su trabajo. (Los disidentes libertarios de Cuba y sus familiares solo pueden ir a este tipo de hospital. Las clínicas que la gente escucha a Michael Moore adulando no están disponibles para ellos).

El régimen de Castro usa la medicina como arma en el extranjero, no solo en casa. Políticamente, la misión médica más exitosa del régimen fue sin duda Venezuela. Los médicos cubanos que desertaron del servicio gubernamental denuncian no solo las condiciones de trabajo y que se les quitara la mayor parte de su salario, sino también que la atención médica era un arma utilizada para obligar a los venezolanos a votar por el Partido Socialista Unido (PSUV) de Nicolás Maduro. Si los pacientes y sus familiares adultos no se registraron en el PSUV, o no se presentaron a votar el boleto del PSUV, o no se presentaron a un cierto mitin chavista, entonces, de repente, la lista de espera para esa cirugía se alargaría, o la clínica se quedaría sin los medicamentos necesarios para surtir una receta. Y los propios médicos cubanos estaban siendo monitoreados constantemente por funcionarios de seguridad para garantizar el cumplimiento.

Una clínica cubana en Caracas, Venezuela. Observe la propaganda política. Foto cortesía de la BBC.

Cuba no solo usa a sus médicos como vacas monetizadas para el régimen y los ejecutores para obtener el voto para los candidatos socialistas en el extranjero. Las brigadas médicas cubanas también son utilizadas como camuflaje por la Dirección de Inteligencia (a menudo llamada G2), la versión cubana de la CIA. Existen fuertes vínculos entre la Dirección de Inteligencia de Cuba y el gobierno de Morales. Primero, el embajador de Cuba que prestó servicio en Bolivia entre 2006 a 2011 fue Rafael Dausá Céspedes, un oficial de alto rango en la Dirección de Inteligencia. En segundo lugar, Radio La Habana anunció en 2016 que los líderes del gobierno boliviano “propusieron establecer una agencia de inteligencia para proteger al estado e identificar claramente los ataques de la oposición en alianza con enemigos extranjeros. El ministro Quintana dijo que el gobierno de Bolivia carece de inteligencia nacional para enfrentar las campañas contra el presidente Evo Morales y el proceso de cambios…” Tercero, la ministra de Comunicaciones actual de Bolivia, Roxana Lizárraga Vega, reveló la semana pasada que al menos 100 agentes de la inteligencia cubana ingresaron a Bolivia como parte de la misión médica.

No hay duda de que el interés del régimen de Castro en Bolivia va más allá del trabajo humanitario: los comunistas cubanos quieren un estado vasallo. Para 2019, había más de 1.000 trabajadores médicos cubanos en Bolivia. Evo Morales era el hombre que el régimen de Castro necesitaba para convertir a Bolivia en un estado marxista y satélite de Cuba. En lugar de conquistar Bolivia por la fuerza de las armas, que fracasó la primera vez, el régimen cubano adoptó su estrategia exitosa de Venezuela para comenzar con los médicos, luego infiltrarse en las instituciones públicas y transformar gradualmente al gobierno en un estado socialista de un solo partido.

Fraude electoral y protestas

Las elecciones presidenciales bolivianas de 2019 llegaron en octubre y, sin duda, el referéndum de 2016 estaba en la mente de los votantes. Nosotros, en el Instituto Mises-Mambi, observamos atentamente cómo llegaban los resultados. A mediados de la tarde, los resultados hasta ahora con el 88% de los recintos informativos fueron 46% para Morales, 38% para el candidato de la oposición Carlos Mesa, 8% para el tercer candidato Chi Hyun Chung, y el 8% restante se dividió entre los candidatos de partidos menores.

Según el Miami Herald, “… [Morales] manipuló las elecciones del 20 de octubre, según su propia misión de observación electoral de 92 miembros de la Organización de Estados Americanos, invitados por el gobierno de Morales. Una auditoría posterior realizada por un equipo separado de 30 miembros de la OEA, también invitado por el gobierno de Morales, corroboró que no había ganado la votación de la primera vuelta, como afirmó.

Una auditoría realizada por el mismo equipo de la OEA que Morales había invitado al país declaró: “Las manipulaciones del sistema informático son de tal magnitud que el gobierno boliviano debería investigarlas profundamente para llegar al fondo y asignar responsabilidades en este grave caso”.

Segun Despacho 505:

La OEA además confirma la falsificación de firmas y alteración de actas. Los técnicos del organismo realizaron un análisis pericial caligráfico de 333 actas cuestionadas. Para conformar esta muestra, se seleccionaron mesas en las que Movimiento al Socialismo (MAS, el partido de Evo Morales) obtuvo el 99% de los votos y las mesas consecutivas, es decir, las del mismo centro de votación.

Del análisis efectuado, se concluyó que 78 actas (23% de la muestra) presentaban irregularidades desde el punto de vista pericial. En algunos casos, se verificó que todas las actas de un mismo centro habían sido completadas por la misma persona. En ocasiones, se constató que esa persona era el representante del MAS acreditado como delegado en el centro. Se encontraron, asimismo, varias actas en las que el partido oficialista obtenía el 100% de los votos.

Despacho 505: “Así cometió Evo Morales el fraude electoral en Bolivia”

Además de que ambas auditorías de la OEA encontraron evidencia de fraude electoral electrónico, en múltiples ocasiones la policía y las delegaciones de observadores electorales hallaron a partidarios del Movimiento al Socialismo escondiendo cajas y cajas llenas de votos ya marcados a favor de Morales en casas privadas y moviéndolos en carros civiles. Esta es una violación directa de las leyes electorales bolivianas que requieren que los votos sean asegurados y transportados en vehículos gubernamentales tripulados por empleados del Tribunal Supremo Electoral.

Es obvio que Morales y su partido socialista querían que él ganara sin importar nada. Su historia de acaparamiento gradual del poder, junto con su idolatría de los dictadores marxistas, y combinada con este flagrante fraude electoral, revela que Morales tenía la intención de convertir a Bolivia en un estado estalinista y ser un presidente por vida, al igual que Fidel Castro y sus discípulos, Hugo Chávez de Venezuela y Daniel Ortega de Nicaragua.

La noticia creíble de que Morales intentó robar las elecciones se extendió como un reguero de pólvora y dio inicio a una ola de protestas en todo el país que duró más de dos semanas. Al comienzo del caos, elementos de la policía antidisturbios leales a Morales estaban golpeando y abusando a los manifestantes y rociando pimienta a los espectadores en la cara. En unas acciones qque nos recuerdan de los colectivos venezolanos, los partidarios civiles de Morales estaban atacando físicamente a los manifestantes opositores en el aeropuerto de La Paz. Días después, los civiles pro Morales establecieron un bloqueo de carretera y atacaron físicamente a una caravana de disidentes que se dirigían a La Paz para protestar. Mientras tanto, Morales ya había aparecido en la prensa para quejarse de que las protestas fueron un intento de golpe de estado contra él.

Al final de la segunda semana de protestas, la policía en un distrito tras otro comenzó a unirse a los manifestantes hasta que todas las agencias policiales en los nueve distritos nacionales se rebelaron pacíficamente contra Morales. Finalmente, el alto mando militar anunció públicamente que no obedecerían las órdenes de Morales de reprimir a los manifestantes, y que recomendaron encarecidamente que renunciara.

Imagen de Common Dreams

Morales creció cada vez más desesperado en sus últimos días como presidente. Primero, se ofreció a someterse a una segunda ronda de votación (un requisito si el candidato en primer lugar tiene menos del 50% de los votos y menos del 10% de ventaja). Luego ofreció comenzar desde cero y convocar una nueva elección. Después de que todas las agencias policiales y los militares lo abandonaron, Morales adoptó el enfoque de Chávez / Maduro y ofreció un diálogo a la oposición. La oposición rechazó rotundamente la oferta.

Morales huyó del país mientras varios miembros de su gabinete fueron arrestados por participar en fraude electoral. Mediante el proceso de sucesión constitucional descrito en la propia constitución de Morales de 2009, Jeanine Áñez se convirtió en la Presidenta Encargada de Bolivia.

Además, en el Instituto tomamos nota de las conferencias de prensa que Morales convocó en sus últimas horas como Presidente, alegando que se estaba produciendo un golpe de estado y que fue reelegido legalmente con el 60% de los votos. Sesenta. Simplemente no podemos concluir, con Morales al 46% con el 88% de los precintos informando como habíamos visto, que podría saltar al 60% en el último 12% de los precintos sin que haya una alteración significativa del recuento de votos. Tampoco podemos concluir que se haya dado un golpe de estado contra Morales; El propio Morales fue la punta de lanza en un lento golpe para transformar a Bolivia en un estado marxista y un satélite para Cuba.

Finalmente, en los días posteriores al vuelo de Morales desde Bolivia, cuatro médicos cubanos fueron detenidos y hallados con mochilas llenas de dinero en efectivo (más del equivalente de $100.000 USD). Los “médicos” estaban usando ese dinero para financiar protestas pro-Morales que bordean los disturbios. El gobierno cubano claramente tiene interés en hacer que Bolivia sea ingobernable para el presidente interino. (Solo por contexto, este tipo de intervención extranjera por disturbios es exactamente lo que el Instituto Ron Paul acusa al gobierno de los Estados Unidos de hacer en Hong Kong). Días después, el gobierno boliviano anunció que la misión médica de Cuba en Bolivia fue cancelada y todos los cubanos los funcionarios se irían a casa.

La Presidenta Encargada de Bolivia, Jeanine Áñez

La guerra contra los pueblos indígenas

TeleSUR y otras plataformas de medios a favor de Castro han estado repitiendo la narrativa de víctimas de Morales que pinta su caída en el alcance de la guerra de clases racial, alegando que este “golpe de estado” fue un ataque contra los pueblos indígenas y un retroceso de los logros obtenidos por las comunidades indígenas desde que se convirtió en presidente . Este argumento es terriblemente erróneo en su suposición de que Morales representa a todos los bolivianos indígenas. Él no tiene esa autoridad.

Los disidentes indígenas (Yungas) de la región de cultivo de coca en el distrito de La Paz –el cultivo de coca es legal en el país– dicen que las políticas de Morales favorecen a su nación indígena de su región de origen, pero no a otras naciones en otras regiones de Bolivia. Morales incluso ha desplegado a la policía para usar la fuerza contra los indígenas. Un ejemplo es de 2011, cuando Morales envió a la policía a tomar medidas enérgicas contra los residentes indígenas del Parque Nacional Isiboro Sécure que protestaban contra la construcción de una carretera en sus tierras tribales y su reserva natural para el proyecto TIPNIS del gobierno.

Es Caracas informa que miembros de las naciones aymara, quechua y guaraní han pedido que detengan a Morales por fraude electoral flagrante. El día después de que Morales renunció, la Coordinadora Nacional de Defensa de los Territorios Indígenas Originarios, Campesinos y Áreas Protegidas (CONTIOCAP) publicó un manifiesto de una página denunciando a Morales por violar los principios constitucionales indígenas de “Ama lulla” (No mientas), “Ama suwa” (No robes) y “Ama qhilla” (No seas flojo).

Finalmente, los medios e ideólogos pro-Castro y pro-Morales no tienen espacio para quejarse de vagos “ataques” contra los pueblos indígenas. El propio Morales ha atacado a los pueblos indígenas que se opusieron a las políticas de su gobierno. Para los discípulos latinoamericanos de los hermanos Castro, cualquiera que no esté de acuerdo con el líder socialista en cualquier momento es un enemigo y debe ser neutralizado.

Esa es exactamente la razón por la cual el régimen de Nicolás Maduro, un aliado clave de Bolivia y el estado vasallo de Morales para el régimen de Castro, llevó a cabo múltiples masacres de indígenas desarmados en el sur de Venezuela en 2019. Bajo la dirección de la ministra de prisiones Iris Varela, se vaciaron dos cárceles y los convictos (un total de 3.000 hombres) fueron armados y desplegados en tierras indígenas dentro de y alrededor del Parque Nacional Canaima, donde al menos 25 pemones fueron asesinados, 80 desaparecidos y miles fueron desplazados. Ninguno de los fans de los Castro, de Nicolás Maduro o Evo Morales habló en contra de esta guerra literal contra indígenas y llevada a cabo por un régimen estalinista. Una vez más, cualquiera que no esté de acuerdo con el líder socialista en cualquier momento es un enemigo y debe ser neutralizado, y cualquier preocupación por la difícil situación de los pueblos indígenas debe jugar un segundo violín a las lealtades ideológicas.

Para concluir este informe, ¿fue la caída del poder de Evo Morales un golpe de estado? No. Morales mismo cometió fraude mientras usurpaba la constitución para convertirse en presidente indefinidamente, y huyó del país para escapar del enjuiciamiento penal. Esto de ninguna manera absuelve a la CIA o al Departamento de Estado de EEUU de participar en docenas de intervenciones militares, golpes de estado y cambios de régimen en el pasado reciente y lejano. Sin embargo, nuevamente, este es un tipo de mundo de ‘Juego de Tronos‘ y el gobierno de EEUU no tiene el monopolio de la política exterior vergonzosa. A ese respecto, el régimen de Castro golpea constantemente por encima de su categoría de peso.

En cuanto a la siguiente pregunta, ¿qué quiere Cuba con Bolivia? A corto plazo, el régimen de Castro quiere un gobierno boliviano amigable con Raúl Castro. En el mediano plazo, quiere la tecnología y los bienes de consumo que Bolivia puede exportar a cambio de mano de obra esclava de los trabajadores médicos cubanos, lo que también beneficia al régimen que se lleva la mayor parte de su salario, por lo que el régimen gana en ambos sentidos. A largo plazo, el régimen de Castro quiere hacer a Bolivia lo que le hizo a Venezuela: transformar el país en un estado marxista y un estado vasallo entre el imperio regional de Cuba.

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